Capítulo 9: Bajo la lluvia (NARRACIÓN DE LUZ) Habían pasado dos días desde que Aster dejó de rascarse la herida. Por fin podía quitarse el collar de la "vergüenza", y parecía que todo estaba volviendo a la normalidad. Ese mismo día empezó a llover. Yo estaba mirando por la ventana cuando escuché a Aster acercarse. Se quedó mirando hacia el patio y después hacia mí. Sus ojos estaban brillantes. Sabía perfectamente lo que quería. —No. Aster siguió mirándome. —Aster... No apartaba la mirada. —Está bien, puedes salir un ratito. Su expresión cambió inmediatamente. —Pero solo cinco minutos. Aster asintió rápidamente. —Y la condición de siempre —añadí—. Si llueve mucho, te metes dentro, te secas y te pones al lado de la estufa. Y, por favor, no cojas un catarro, porque no te puedo llevar al médico que, si no, el gobierno te va a buscar por ese parásito tuyo. Aster volvió a asentir. —Prometido. La miré por última vez. —Cinco minutos. Abrió la puerta y salió corriendo al patio. Al principio simplemente caminó bajo la lluvia. Se quedó mirando el suelo mojado, después levantó la cabeza hacia el cielo y dejó que las gotas le cayeran encima. Su cabello empezó a empaparse rápidamente y su cola, que normalmente era enorme y esponjosa, comenzó a quedarse más pegada a su cuerpo. Yo la observaba desde la puerta. Parecía completamente feliz. Al cabo de un rato cogí un paraguas y salí también. —Aster. Ella se giró hacia mí. Estaba completamente empapada. —Te dije cinco minutos. Aster sonrió. —Lo sé. —Estás empapada. —Pero está divertido. Suspiré. —Ven, vamos a entrar antes de que te quedes congelada. Aster caminó hacia mí bajo la lluvia y regresamos juntas a casa. Cuando finalmente dejó de llover, volvimos a salir al patio. El cielo empezaba a despejarse. Aster miró hacia arriba. —Luz... Seguí su mirada. Y ahí estaba. Un arcoíris enorme atravesaba el cielo. Pero no estaba solo. Había otro arcoíris más tenue justo encima del primero. Un doble arcoíris. Aster se quedó completamente quieta mirándolo. —Es precioso... —Sí —dije, sonriendo—. Lo es. Nos quedamos allí un rato, mirando los dos arcoíris mientras las últimas gotas de lluvia caían del cielo. Aster apoyó suavemente la cabeza sobre mi hombro. Después de todo lo que había pasado desde que apareció el parásito, aquel momento se sentía extrañamente tranquilo. Solo estábamos nosotras, el patio mojado y dos arcoíris sobre nuestras cabezas. Y por unos minutos, no tuvimos que preocuparnos por nada.
Me inspire porque hoy había llovido en mi parte de España.. y me acordé que una vez vi un arcoiris de doble arco, pero.. no le llegue a sacar foto nunca.. y si soy así con la lluvia, AMO LA LLUVIA ⭐✨, aunque más amo a mi noviecita >:3 (portada IA porque me sale mejor que me haga las portadas de los capítulos, así me centro más en los capítulos que en dibujar, sino me tardaré HORAS)