Capítulo 8: ¿Pulgas? (NARRACIÓN DE LUZ) Habían pasado dos semanas desde lo del parásito. Durante ese tiempo, Aster había ido acostumbrándose poco a poco a su nueva cola y a todos los cambios que había tenido en su cuerpo. Aunque últimamente había empezado a notar algo extraño. Aster se rascaba muchísimo la cabeza, sobre todo en el lado izquierdo, justo detrás de la oreja. Al principio pensé que simplemente le picaba, pero cada vez lo hacía más. —Aster, ¿te pasa algo en la cabeza? —¿Eh? No... solamente me pica. La observé unos segundos. —Te voy a revisar. Fui a buscar un cepillo para comprobar si realmente tenía pulgas, piojos o cualquier otra cosa que pudiera haberle provocado el picor. Aster se sentó y empezó a dejarme pasar el cepillo por el cabello. Revisé con cuidado, pero no encontré absolutamente nada. —No tienes nada... Seguí mirando un poco más hasta que finalmente vi algo. Una pequeña herida detrás de su oreja izquierda. —Aster, espera. —¿Qué? Aparté un poco su cabello para poder verla mejor. —Tienes una herida. Aster intentó girarse para verla. —¿Qué? ¿Dónde? —Detrás de tu oreja. No parecía demasiado grande. Probablemente se había rascado tanto que terminó haciéndose daño. —Seguramente te has estado rascando demasiado —dije. Aster se quedó callada. —Bueno... —Ven conmigo. La llevé hasta nuestro cuarto y la senté sobre la cama. —Quédate aquí, voy a sacar una cosa. Aster me miró con sospecha. —¿Qué cosa? —Ahora vuelvo. Salí de la habitación y regresé unos segundos después. En cuanto Aster vio lo que tenía en la mano, sus orejas se echaron un poco hacia atrás. —No. —Sí. Aster soltó un pequeño bufido. —No pienso ponerme eso. Era un collar isabelino. O, como Aster lo llamaba, el collar de la "vergüenza". —Es por tu bien. —Es humillante. —Solo tienes que llevarlo mientras se cura la herida. Aster intentó apartarse. —Luz... —Aster. —No. Pasé casi diez minutos intentando ponérselo mientras ella hacía todo lo posible por evitarlo. Finalmente conseguí colocárselo. Aster se quedó completamente quieta. Miró hacia el espejo. Se observó durante unos segundos. Después bajó lentamente la cabeza. Su expresión era como si acabara de perder toda la dignidad que le quedaba. Me reí un poco. Aster giró la mirada hacia mí con una expresión de absoluto enfado. Dejé de reír inmediatamente. —Vale, vale... Aster siguió mirándome. —Es por tu bien —dije—. Si sigues rascándote, esa herida puede empeorar y podrías hacerte daño. Aster suspiró. —Bueno... me tocará hacerte caso. Me acerqué a ella y le acaricié suavemente la cabeza. —Gracias. Aster sonrió un poco. —Te amo por cuidarme bien. —Yo también te amo. Aster intentó rascarse detrás de la oreja por costumbre. Levantó la mano. La acercó a la cabeza. Pero el collar chocó contra su brazo antes de que pudiera llegar. Intentó de nuevo. Nada. Podía tocarse la cara sin problemas, pero no conseguía alcanzar la parte de detrás de la oreja. Se quedó mirando su propia mano. —... Volvió a intentarlo. El collar volvió a impedírselo. —Esto es horrible. No pude evitar sonreír. —Al menos ahora no podrás rascarte la herida. Aster se dejó caer sobre la cama. —Odio este collar. Su cola se movió detrás de ella. —Y tú tampoco te rías —le dijo Aster a su propia cola. La boca de la cola se abrió ligeramente. Aster la miró. —Sí, tú también. No pude evitar soltar una pequeña carcajada. Aster me miró otra vez, aunque esta vez terminó riéndose también.
Alerta de portada de IA por pereza a dibujar ahora mismo XD