Capítulo 5: El instinto (NARRACIÓN DE ASTER) Kahtha se quedó pensando durante unos segundos y, de repente, sacó de una bolsa una especie de empanadilla pequeña. —Por cierto, traje esto. La acercó un poco y pude notar el olor. Atún. Mi cola, que hasta hacía unos segundos estaba completamente quieta, se movió de golpe hacia ella. —¡AU!— me quejé, agarrándome la base de la cola. —¿Se ha movido sola?— preguntó Kahtha. —Sí... y cada vez que se mueve me duele. Luz seguía intentando vendarme la zona donde me había pillado la puerta. —Quédate quieta, Aster, así puedo ponerte la venda. —Lo intento... Pero mi cola parecía tener otros planes. Volvió a moverse lentamente hacia la empanadilla. —No, no, no... La cola siguió acercándose. —¡Aster, contrólala!— dijo Luz. —¡Estoy intentando! Kahtha levantó la empanadilla un poco. —Creo que tiene hambre. —Pues que espere. La cola no esperó. De repente se lanzó hacia la empanadilla y, de un solo bocado, se la quitó de las manos. —¡¿QUÉ?!— exclamó Kahtha. La cola se quedó quieta unos segundos y después empezó a masticar. Yo solamente podía mirar, completamente confundida. —Creo que acaba de robarte la comida —dijo Luz. —Ya me he dado cuenta... La cola terminó comiéndose aproximadamente la mitad de la empanadilla. Después se quedó mirando el trozo que quedaba. —No... La boca volvió a abrirse. —No hagas eso. La cola agarró el otro trozo y me lo acercó. —¡No necesito que me des de comer! Intenté apartarme, pero como moverme me hacía daño, terminé simplemente dejando que la cola hiciera lo que quisiera. El otro bocado acabó en mi boca. Me quedé unos segundos con cara de sorpresa. —... Kahtha me miró. —¿Está buena? Mastiqué lentamente. —...Sí. Luz soltó una pequeña risa. —Al menos ya sabemos que el parásito tiene buen gusto. —No sé si es el parásito o la cola. Miré hacia atrás. La cola parecía bastante satisfecha después de haberse comido la empanadilla. —Aunque admito que estaba bastante buena. Kahtha sonrió. —Entonces supongo que tendremos que descubrir qué más cosas le gustan. Mi expresión cambió inmediatamente. —Espera. Miré a la cola. —¿Qué quieres decir con "qué más cosas le gustan"? Kahtha se encogió de hombros. —Si esa cola está reaccionando por instinto, probablemente tenga sus propias preferencias. La cola se movió ligeramente. —...Espero que no le guste demasiado la comida. Luz terminó de colocar la venda y se levantó. —Por ahora lo importante es que descanses y no vuelvas a pillarte la cola con ninguna puerta. —Eso ya lo había aprendido... Miré la cola de reojo. —Aunque creo que ella todavía no ha aprendido a calcular por dónde pasa.